17 noviembre 2008

Semen del espíritu y espíritu del semen








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el esperma del Espíritu santo

Evangelio de Felipe
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1. El semen del Espíritu.

Principium activum de quo aliquid concipitur, se habet sicut semen in generatione. Sed spiritus sanctus non se habuit sicut semen in conceptione Christi. Dicit enim Hieronymus, in Exposit. catholicae fidei: non, sicut quidam sceleratissimi opinantur, spiritum sanctum dicimus fuisse pro semine, sed potentia et virtute creatoris dicimus esse operatum, idest formatum, corpus Christi.
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Super hoc videtur esse quaedam diversitas Hieronymi ad quosdam alios doctores, qui asserunt spiritum sanctum in conceptione fuisse pro semine. Dicit enim Chrysostomus, super Matth., unigenito Dei in virginem ingressuro praecessit spiritus sanctus, ut praecedente spiritu sancto, in sanctificationem nascatur Christus secundum corpus, divinitate ingrediente pro semine. Et Damascenus dicit, in III libro, obumbravit super ipsam Dei sapientia et virtus, velut divinum semen. Sed hoc de facili solvitur. Quia secundum quod in semine intelligitur virtus activa, sic Chrysostomus et Damascenus comparant semini spiritum sanctum, vel etiam filium, qui est virtus altissimi. Secundum autem quod in semine intelligitur substantia corporalis quae in conceptione transmutatur, negat Hieronymus spiritum sanctum fuisse pro semine.
Santo Tomás, Summa theologiae III C. 32 a. 2
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El principio activo por el que algo es concebido se considera como semen en la generación. Pero el Espíritu santo no se considera como semen en la concepción de Cristo, pues dice Jerónimo, en Exposición de la fe católica: no decimos, como algunos muy impíos han opinado, que el Espíritu santo ha sido como el semen, sino que decimos que por la potencia y virtud del Creador ha sido producido, esto es, formado, el cuerpo de Cristo.
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Sobre esto parece haber cierta discrepancia de Jerónimo con algunos otros doctores, que aseguran que el Espíritu santo ha sido en la concepción como semen. En efecto, dice Crisóstomo, Sobre Mateo: Al Unigénito de Dios que ha de entrar en la Virgen precedió el Espíritu santo, para que precediendo el Espíritu santo naciera Cristo en santificación según el cuerpo, entrando la divinidad como semen. Y Damasceno dice, en el tercer libro: Hizo sombra sobre ella la Sabiduría y Virtud de Dios, como semen divino. 1 Pero esto se resuelve con facilidad. Porque según que por semen se entienda la virtud activa, así Crisóstomo y Damasceno comparan al Espíritu santo con el semen, o también al Hijo, que es la Virtud del Altísimo. Pero según que por semen se entienda la sustancia corporal que se transforma en la concepción, niega Jerónimo que el Espíritu santo ha sido como semen.

Considerandum est quomodo illi, qui spiritu Dei aguntur, sunt filii Dei. Et hoc est manifestum ex similitudine filiorum carnalium, qui per semen carnale a patre procedentes generantur. Semen autem spirituale a patre procedens, est spiritus sanctus. Et ideo per hoc semen aliqui homines in filios Dei generantur.
Santo Tomás, Super Romanos C. 8 lect. 3

Es necesario considerar de qué modo aquellos que son guidados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios (Ro 8.14). Y esto es manifiesto por la similitud de los hijos carnales, que son generados por el semen carnal del padre del que proceden. En cambio, el semen espiritual que procede del Padre, es el Espíritu santo. Y por esto algunos hombres son generados por este semen como hijos de Dios.


2. El espíritu del semen.
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Illa vis activa quae est in semine, ex anima generantis derivata, est quasi quaedam motio ipsius animae generantis, nec est anima aut pars animae, nisi in virtute; sicut in serra vel securi non est forma lecti, sed motio quaedam ad talem formam. Et ideo non oportet quod ista vis activa habeat aliquod organum in actu; sed fundatur in ipso spiritu incluso in semine, quod est spumosum, ut attestatur eius albedo. In quo etiam spiritu est quidam calor ex virtute caelestium corporum, quorum etiam virtute agentia inferiora agunt ad speciem, ut supra dictum est. Et quia in huiusmodi spiritu concurrit virtus animae cum virtute caelesti, dicitur quod homo generat hominem, et sol.
 
Santo Tomás, Summa theologiae I C. 118 a. 1

Aquella
virtud activa que está en el semen, derivada del alma del que engendra es como un movimiento del alma misma del que engendra, y no es alma o parte del alma, sino en virtud, como en la sierra o el hacha no está la forma del lecho, sino cierto movimiento a tal forma.2 Y por esto no es necesario que esta virtud activa tenga algún órgano en acto, sino que está fundada en el mismo espíritu incluido en el semen, que es espumoso, como lo atestigua su blancura. Espíritu en el que también está un cierto calor procedente de la virtud de los cuerpos celestes, por la virtud de los cuales también los agentes inferiores obran para la especie, como arriba se ha dicho. Y porque en este espíritu concurre la virtud del alma con la virtud celeste, se dice que el hombre y el Sol generan al hombre (Aristóteles, Física II 2).

Sicut autem virtus animae quae est in semine, per spiritum qui in semine concluditur, format corpus in generatione aliorum hominum; ita virtus Dei, quae est ipse filius, secundum illud I ad Cor. I, Christum Dei virtutem, per spiritum sanctum corpus formavit quod assumpsit.
Santo Tomás, Summa theologiae III C. 32 a. 1
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Así como la virtud del alma que está en el semen, por el espíritu que está encerrado en el semen, forma el cuerpo en la generación de los otros hombres, así la virtud de Dios, que es el mismo Hijo, según 1 Cor 1,24: Cristo, virtud de Dios, formó por el Espíritu santo el cuerpo que tomó.

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1. Cinco siglos antes que san Juan Damasceno, y más de un siglo antes que san Juan Crisóstomo, el gnóstico castrado había escrito que ninguna inteligencia podía entender que la Sabiduría de Dios (es decir, Cristo, 1Co 1.24) hubiera entrado en el coño de una mujer, ingressa esse Dei sapientia vulvam feminae (Orígenes, De principiis II 6.2). Afirmaciones como éstas, que abundan en la literatura cristiana de los primeros siglos, son suficientes para demostrar que Cristo era un hombre ficticio. Esta ficción o fantasía está firmada y confirmada por toda la tradición esclesiástica, y el mismo santo Tomás nos la recuerda plenamente convencido: porque su cuerpo no fue formado por la virtud del semen viril, quia corpus eius non est formatum per virtutem virilis seminis (Summa theologiae, I C. 119 a.2), es decir, su cuerpo no se formó nunca.
2. La incoherencia y la falacia de santo Tomás, que también aquí copia y tergiversa a Aristóteles, son evidentes: si el movimiento de la sierra está en la sierra (in serra... motio), la virtud o movimiento del alma (motio ipsius animae) tiene que estar en el alma, y no en el semen, fuera o separada del alma, como el movimiento de la sierra no puede estar fuera o ser independiente de la sierra. Pero si la virtud del alma estaba en el semen, el semen tenía que ser alma o parte del alma.




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